El triplete de Nicolò Tresoldi en el 4-3 de Brujas sobre Inter en el Giuseppe Meazza no solo sorprendió a Europa en la Champions League, sino que volvió a encender las alarmas en el predio de Ezeiza. Dentro del seguimiento que el cuerpo técnico de Lionel Scaloni mantiene sobre los futbolistas con raíces argentinas en el exterior, ya hubo contactos informales para conocer su situación y tantear la posibilidad de sumarlo a futuro.

Nacido en Italia —su padre, Emanuele Tresoldi, jugó en el Milan— pero criado desde chico en Alemania, el delantero tiene la posibilidad de representar a tres países. La nacionalidad de su madre le abre las puertas de la selección argentina, aunque en su entorno reconocen que todavía no tomó una decisión y que su caso puede ser más complejo que las captaciones de Alejandro Garnacho o Nico Paz. Tresoldi ya jugó para los seleccionados juveniles de Alemania e incluso fue el goleador del último Europeo Sub-21 (disputado en Albania y Serbia), con seis goles en seis partidos.

El impacto de su actuación en Milán ratifica el gran presente que atraviesa en Bélgica. Tras llegar a mediados de 2025 desde Hannover por más de ocho millones de dólares, el atacante lleva nueve goles en 11 partidos en la actual temporada, luego de cerrar la 2025-2026 como máximo artillero del equipo con 23 tantos y nueve asistencias en 58 partidos, incluidos goles por Champions ante rivales como Barcelona y Atlético de Madrid.

Pese a haber crecido futbolísticamente en Europa, Tresoldi tiene un lazo cercano con el fútbol argentino a través de su mamá, algo que él mismo contó tiempo atrás tras un partido ante Barcelona al revelar su simpatía por Boca: “Hay un poco de guerra, porque mi mamá es de River. Para ella Argentina es muy importante y en casa hablamos de eso. La Bombonera es muy linda, me encanta, y también los que jugaron allí”.

Mientras su cotización sube al ritmo de sus goles en el torneo de clubes más importante de Europa, su futuro internacional promete una disputa abierta entre las federaciones que buscan asegurarse a una de las apariciones jóvenes más interesantes del continente.